Coronabuela



Tengo la sensación de que el día que recibí mi diagnóstico de cáncer, caí fulminada por la impresión; es decir, sentí que a lo mejor me había desmayado o muerto y que mi mente seguía en algún plano dándole vueltas a las cosas. Como si lo que yo era en ese momento se hubiera detenido y congelado y la que continuaba no era más Gabriela Ascencio de 54 años, mexicana, casada, con dos hijas y un nieto, sino alguien que tenía que empezar de ceros y aprender todo, a replantearse todo lo que había sido su existencia hasta ese momento. También tuve la sensación de que podría estar consumiendo los últimos días de mi vida, era una gran posibilidad. No se si me lo crean, pero yo lo creo: alguien o algo me marcó un ultimátum.


Acabo de cambiar mi foto de perfil de Facebook, porque la que tenía, que era de la época pre-cáncer, ya era muy ajena a mi. Recordé esa misma semana un mote que mi yerno —experto en apodos— me puso justo cuando yo andaba alucinando que tenía Covid sin saber que era cáncer: la Coronabuela; al recordarlo se agudizó más mi sensación de que esa etapa previa a mi diagnóstico se congeló y la archivé por algún lugar y no la he vuelto a retomar. Veo fotografías que yo tomé unos días antes de ese 23 de abril y…soy otra, las cosas eran diferentes. Ya no me reconozco.

El impacto es similar a ir en un coche a 120 kilómetros por hora y chocar contra una barda; o a que te den un golpazo con el puño en la cara; un dolor físico entre la nariz y la frente y me imagino que algo se me abrió en ese lugar y dejó una herida importante, el recuerdo de ese momento ahora me parece como ir y tocar una cicatriz.

¿Qué hacer para cerrar las heridas que nos causan ciertos traumas? En estos meses posteriores a mi diagnóstico, he estado practicando algunas cosas que lejos están de ser un atajo, desafortunadamente los duelos hay que atravesarlos sí o sí. Lo primero ha sido no resistirme a los sentimientos que surjan, si siento miedo, lo expreso; si siento angustia, la expreso; si tengo ganas de llorar, lloro. Pueden pensar que eso es muy fácil: no para mi; tengo maestría en esconder mis sentimientos y en sacarle la vuelta a confrontarme con las emociones, y lo mejor que podemos hacer para superar estos traumas es estar en el aquí y en el ahora para poder identificar más fácilmente esas emociones que surgen. Como el cuento budista de cuando le preguntaron a un maestro, “¿qué te ha enseñado el budismo? — el budismo me ha enseñado a caminar, a comer y a hablar—maestro, eso lo sabemos hacer todos—no, yo he aprendido a que cuando camino, camino; cuando como, como; y cuando hablo, hablo”.—Gran diferencia.

Desde luego que tengo momentos en donde me dejo arrastrar por lo negativo pero mi trabajo ahora consiste en recordarme lo que soy, lo que tengo y hasta dónde he llegado: a llenarme los bolsillos con todas las reflexiones y mejoras hechas en mi persona, mi salud y mi manera de querer, para cuando lleguen los momentos difíciles traer a mi mente eso de lo que me tengo que agarrar muy fuerte para no derrotarme y negociar con los bolsillos llenos de ese tesoro del que está hecho el resumen de lo que soy.


Foto pre diagnóstico de cáncer
Foto pre diagnóstico de cáncer

No se qué pasó en esa ocasión en donde creí caer muerta pero si no me reconozco en mis fotos pre cáncer, es posible que sea porque he cambiado, pero no crean que este cambio ha sido dulce y terso, no. Este ha sido doloroso y

contra mi voluntad, es decir, movida por las circunstancias.

Solo por la promesa de que al enfrentar los desafíos lo único que sigue es el crecimiento, es que mi corazón aguarda paciente, y para calmar la impaciencia que pueda surgir, es que me gusta repetirme la mejor frase que he escuchado: Todo pasa.

Esta es la Coronabuela hoy.

¡Recibe notificaciones a tu correo!

¡Gracias!

  • Instagram

Directorio
Dr. Luis Antonio Rodríguez: Gastrointerólogo
(867) 7-19-05-98 Nuevo Laredo
Dr. Octaviano Martínez - Radiólogo
(867) 7-15-42-96 Nuevo Laredo
Asesor Manuel Bustamante - BUPA seguros 
Wa: (55) 5105-3383
Seguro cancer lump - AMEX